Regina 2 De Octubre No Se Olvida Antonio Velasco Pina Page
No olvidamos a los muertos del 2 de octubre. No olvidamos a la Regina que murió para que su leyenda viviera. Y mientras exista un libro de Velasco Piña en una mochila, mientras haya una vela encendida en la calle Regina cada 2 de octubre, el sueño de un México sagrado, justo y libre seguirá latiendo.
En el vasto entramado de la memoria colectiva de México, existen coordenadas que se niegan a desaparecer. No son puntos en un mapa, sino heridas que se transformaron en conciencia. La frase es, en apariencia, una cadena de palabras sueltas: una calle, una fecha, una negación, un nombre propio. Sin embargo, para quienes han caminado las calles del Centro Histórico y han bebido de las fuentes del pensamiento nacional, esta combinación es un mantra, un recordatorio y una llave hacia una narrativa alternativa de México. Regina 2 De Octubre No Se Olvida Antonio Velasco Pina
Antonio Velasco Piña nos heredó la idea de que Regina existe en cada joven que hoy alza la voz, en cada mujer que rompe el silencio y en cada manifestante que escribe consignas en las paredes del Centro Histórico. No olvidamos a los muertos del 2 de octubre
Para entender "Regina", hay que leer Regina (1987), la novela homónima de Velasco Piña. En sus páginas, la calle deja de ser una simple vialidad para convertirse en un arquetipo: es el camino de la iniciación, la morada de una mujer enigmática (Regina, la protagonista) que posee la sabiduría ancestral de las tradiciones esotéricas mexicanas. La calle es el umbral entre el México opresor y el México posible. El 2 de octubre de 1968 es una fecha grabada con fuego en la retina de México. Ese día, en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, el ejército mexicano abrió fuego contra una manifestación estudiantil pacífica. El saldo oficial fue de decenas de muertos; la memoria popular habla de cientos, incluso miles. En el vasto entramado de la memoria colectiva