"Mi hijo no era malo. Mi hijo solo quería ser alguien... y nadie lo ayudó" .
El robo ocurre, pero algo sale mal: Memo "El Rata" los delata a cambio de su propia seguridad. En una escena tensa en un callejón oscuro, los sicarios de El Mello interceptan a Kabo y Platón. Se desata un tiroteo. Platón recibe un disparo en el hombro, pero logran huir. A partir de ese momento, la película se convierte en una persecución implacable. Kabo y Platón se esconden en la azotea de una casa abandonada. Herido y sin poder ir a un hospital, Platón se debilita. Kabo intenta conseguir ayuda de familiares, pero todos tienen miedo de El Mello.
En una escena desgarradora, Platón, con fiebre y delirando, le pide a Kabo que no se rinda, que siga con la música. Le entrega su cadena con una placa de Platón (su símbolo de identidad) y le dice: "Si yo no salgo de esta, tú vas a contar nuestra historia" . El desenlace es uno de los más impactantes del cine independiente latino. Platón muere desangrado en los brazos de Kabo, justo cuando amanece. Kabo, consumido por la rabia y la culpa, toma la pistola de Platón y va a enfrentar a El Mello. No busca huir; busca venganza.