Pero la verdadera leyenda urbana es otra. Durante el auge de los reproductores de VCD en Asia y Latinoamérica (aparatos que leían discos con películas en .dat o .mpg), surgió una confusión masiva. En los mercados informales, se vendían discos etiquetados como "Juego PS1 + Película" o "PS1 VCD" .

En la vasta y nostálgica historia del gaming, los formatos de almacenamiento han sido protagonistas silenciosos. Para los nacidos en los 80 y primeros 90, la PlayStation (PS1) de Sony fue una revolución, no solo por sus gráficos 3D o su catálogo legendario ( Final Fantasy VII , Resident Evil , Metal Gear Solid ), sino por su medio físico: el CD-ROM.

Hoy, con las descargas digitales y SSDs, parece ridículo comprimir un juego para que quepa en 700 MB con un video encima. Pero aquella época nos enseñó que, cuando falta acceso, la creatividad (y la piratería) encuentra el camino.

La piratería temprana encontró un truco: los chips modificadores (modchips) de la época podían leer discos grabados como si fueran VCD. Algunos gestos de piratas crearon "packs" donde un juego se dividía en dos discos VCD, o comprimían los datos usando el codec MPEG-1 para el video FMV (Full Motion Video) pero manteniendo el gameplay.

Esto dio origen a la creencia de que "los juegos de PS1 podían estar en formato VCD" . En realidad, seguían siendo CD-ROM con datos, pero compartían espacio con contenido de video. El otro aspecto real de esta tendencia fue la compresión forzada . Juegos como Final Fantasy VII (3 discos) o Riven eran enormes. Piratas intentaron meterlos en un solo disco VCD reemplazando los archivos de audio (XA) por pistas MP2 de menor bitrate y comprimiendo los videos .STR de la PS1 a .DAT de VCD, perdiendo calidad.